Aprendiendo a ser familia

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"Con gran ilusión he esperado este momento...", así es como el Señor nos espera, ilusionado y desde esta certeza. El fin de semana del 10 al 12 de noviembre, estuvimos un grupo de 28 adultos y 10 niños en el Centro de Espiritualidad de Loeches, “aprendiendo a ser familia”. Acudimos con gran ilusión todo el grupo de aprendices que bajo este lema deseábamos conocer, vivir y poder dedicar un fin de semana completo a esta propuesta.

Hacía mucho tiempo que no participaba en una convivencia, quizás desde antes de tener a mis hijos o cuando eran pequeños. Tenía una gran ilusión por poder compartir estos días con personas que no nos conocíamos de nada y que nuestro único punto de unión era el deseo de participar en unos días de encuentro.
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Fue una verdadera gozada reconocer que Dios pasa por nosotros, sea cual sea nuestra edad, nuestra experiencia en la vida o el estado civil en que nos encontremos, con el solo hecho de ponernos a su disposición. Ver como el Señor hace que afloren nuestros sentimientos más profundos, como remueve lo que está oculto, y así descubrir que desea cambiarlo por nuevos proyectos. Esto es sólo un pequeño ejemplo de lo que provocó en todos los que participamos, ayudados por el clima familiar que se creó y nuestra fe, junto con el deseo de dar continuidad a este camino.

Buscar un tiempo para poder soñar con los mismos sueños que Dios tiene para nosotros o simplemente para dar un repaso a nuestra vida y ver si realmente lleva el rumbo que siempre habíamos pensado, o reconocer que hay otras personas que van por el mismo camino.

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Todo esto es, lo que unos días de convivencia nos pueden aportar. Pero si además queremos conocer cómo caminar dentro de la fe, cómo se puede hacer oración o qué es lo que el Señor está buscando desde siempre para ti, entonces os invito a participar en una convivencia, donde los hijos tienen sus actividades en paralelo, disfrutando con chicos de su edad y tú, además, puedes comer y dormir con ellos.

Es una experiencia que debemos vivir y os propongo que en la próxima os animéis. ¡Una gozada poder compartir estos días con este grupo tan estupendo! Muchas gracias a todos.

Pilar

 

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Mi experiencia en esta convivencia ha sido maravillosa.

Mi familia es católica y desde pequeña me han inculcado esta espiritualidad. Tras confirmar mi fe, he ido de un lado a otro sin encontrar un sitio en el que me sintiera como en casa.

La convivencia "Aprendiendo a ser familia", no sólo me ha hecho sentir como en casa, sino que me ha llenado. Me ha llenado más aún de amor a nuestro Padre y me ha enseñado que en este mundo "intoxicado" en el que vivimos, no estamos solos.

No sólo ha sido oración, ha sido compartir y convivir como una gran familia. Y es una experiencia que recomiendo a todo el mundo.

Paula