Ven dulce huésped del alma

Este fin de semana pasado estuve en Verbum Dei de Loeches haciendo un retiro espiritual bajo el lema: “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo” (Hch 1, 8). Nos reunimos unas 30 personas bajo la dirección de cuatro misioneras y misioneros con un fin común, tener un encuentro personal con Jesús.

Al estar en continuo silencio y con una dedicación exclusiva en el diálogo con el Señor poco a poco sientes la quietud y la paz de Dios necesarias para disponerte a escuchar su mensaje. Empezamos escuchando la Palabra con testimonios de fe y con citas que luego, tras ponernos en disposición de orar, leemos, meditamos y las ofrecemos al Espíritu Santo para que nos ilumine y nos permita comprender y sentir lo que Jesús quiere comunicarnos. A través del Amor tus ideas y vivencias se van centrando en Su mensaje y como un susurro sientes que dialogas con Él, sientes que te habla de una manera tan íntima y personal que no puedes evitar la emoción de unirte a su mensaje.

Soy Mercedes y este retiro me ha hecho sentir “instantes santos” donde el Espíritu Santo me ha hecho sentir que Cristo me ama, que cuida de mí, que siempre ha estado conmigo y me invita a tener confianza en Él. “Ven Espíritu Santo dulce huésped del alma... y habita en mi”. Cada uno de mis compañeros de retiro le han ofrecido parte de su corazón para permanecer a su lado yo le ofrecí perseverancia y tiempo con la esperanza de seguir viviendo el gozo de su compañía.

Gracias a todos, misioneros y compañeros por compartir el misterioso amor del Señor en el silencio.

Mercedes

Testimonio: El regalo de la Pascua

testimonio el regalo de la pascuaPodría describir esta Pascua 2016 como un regalo.

Debido a un problema de salud, no estaba segura de poder celebrar esta Pascua como otros años, pero cuando decidí ir a Loeches, todo fue sencillo, más aún, fue un precioso regalo, empezando por el viaje. Unos amigos me llevaron en su coche y durante el trayecto reímos, dialogamos y estrechamos los lazos de amistad.
Nada más llegar, me sentí en familia, no solo por la acogida, sino porque todos los que llegaban eran caras conocidas que me saludaban: amigos personales, conocidos de hace muchos años,… hubo reencuentros y nuevas amistades.

Por otro lado, tengo que decir que cuidaron mi salud con mimo y preocupación; así que, con esa libertad de “los hijos de Dios” que se sienten amados, acudí a los actos, que casi siempre podía, y cuando no, tenía un espacio para la oración, el silencio, el diálogo con Aquel que me busca incansablemente. Dejarme encontrar por este Jesús sufriente que me necesita, fue una experiencia conmovedora.

Todo estupendo, pero la guinda del pastel me estaba reservada para el sábado. Cuando Javier Palomo finalizó sus pautas con la historia “el lazo amarillo”, muchos esperaban para confesarse pero yo estaba cansada y decidí volver a mi cuarto para descansar un rato y llamar a mi marido para desearle los buenos días.

Al descender desde la capilla de la Trinidad, por el caminito del monte, cuál fue mi sorpresa al irme encontrando, con cada paso que daba, con pequeñas caras sonrientes de color amarillo, sobre piedras, ramas, flores y troncos de árboles.

En cada cara sentía un “te quiero” del Padre y como una niña, llena de emoción, disfruté, reí, hasta saltárseme las lágrimas por tanto amor derramado, derrochado.

Agradezco a todas las personas que han hecho posible esta preciosa experiencia y en especial al Espíritu que aletea en ellas. Fui realmente mimada, esa es la palabra, mimada por el Padre a través de todas y todos los que me rodeaban.

Hay momentos para amar y momentos para dejarse amar. Dejarse amar te hace ser agradecida, te ensancha el corazón y aprendes a amar y acoger a los hermanos y hermanas tal como son y tal como somos amados nosotros. GRACIAS

Inma de Bilbao

 

Pascua en Loeches

 pascua en loeches 2016 1

 pascua en loeches 2016 1

Este año para la celebración de los días de Pascua en Loeches, tuvimos casa llena. A los grupos de adultos, familias y niños que todos los años acuden a Loeches para celebrar más intensamente el Triduo pascual se sumaron este año los jóvenes y los juveniles.

 pascua en loeches 2016 1

Con el lema "Por Su Misericordia ¡vive!"  los adultos y "Vida Com-Pasión"  jóvenes y juveniles, celebramos intensamente el Centro de nuestra fe y compartimos en Familia misionera unos días inolvidables que queremos compartir con todos vosotros a través de estas fotos. Con nuestro amor renovado en el Suyo salimos enviados para anunciar a todos la mejor de todas las noticias, la de la Resurrección de Jesucristo.

 pascua en loeches 2016 1

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Pascua Loeches

 

Testimonio: Un antes y un después

testimonio un antes y un despues

Nuestra experiencia de la Pascua en Loeches ha marcado un antes y un después en nuestras vidas.

Realmente hemos vivido y sentido la Pascua: el paso de Jesús en nuestra vida. Hemos recibido su Amor y su Misericordia, lo que nos ha permitido profundizar en la Fe, entender la Palabra, conocernos mejor a nosotros mismos, aprender a orar y a confesarnos mejor, a cómo afrontar distintos acontecimientos, ...  y así, manteniéndonos en su Misericordia, transformarnos: de llegar con un corazón estresado, con preocupaciones, miedos y enfados, a salir con un corazón nuevo, lleno de paz, y que arde al hacer el bien, al repartir la Misericordia que hemos recibido. Ahora tenemos una mirada distinta, más sensible a los demás; con ganas de hacer el bien y mejorar a los que nos rodean, y de alimentarnos con la Palabra. En estos días hemos podido experimentar en nosotros mismos y en cada uno de los demás, en una gente maravillosa, la familia Verbum Dei, que Jesús vive y está presente en nuestras vidas, a través de pequeños gestos y detalles de su Amor.

Un fuerte abrazo,
Almudena y Alfredo

 

53 años en la Palabra

Hola, soy Nacho Ocaña, de la comunidad de la Catequesis Familiar de la parroquia de Nuestra Señora de las Américas de Madrid, y con gran alegría os comparto la experiencia de celebración del 53 aniversario de la fundación de la Fraternidad Misionera Verbum Dei en Loeches (Madrid), el pasado domingo 17 de enero.

Comenzamos a primera hora en la casa de espiritualidad con unas pautas de oración que nos regaló Belén, de nuestra comunidad, para orar sobre nuestra experiencia en el día a día como familias y como testigos de la Palabra.

Tras su predicación disfrutamos de un buen rato de silencio en la capilla del Padre, y después formamos unos grupos entre todos para compartir nuestra experiencia.

Este rato nos preparó para la eucaristía, que concelebraron de forma conjunta cuatro misioneros, y en cuyo ofertorio se presentaron símbolos de cada grupo, tanto de niños de diversas catequesis como de jóvenes, de misioneros, misioneras y matrimonios, como gesto comunitario de ilusión de esta Familia de vivir juntos el anuncio del mensaje de Jesús al mundo.

La comida fue compartida entre todos, como suele ser costumbre, y fue un momento muy distendido donde hubo también un contagio maravilloso de fe.

La tarde fue el momento más entrañable del día, donde diversas personas compartieron en una mesa redonda en la capilla grande ante todos nosotros su experiencia de todos estos años en la Fraternidad, desde Isabel Fornari como una de las misioneras más antiguas, hasta María y Paco, un matrimonio joven que participa del apostolado desde hace pocos años, pasando por Isabel (África) y Ana (Madrid), de los matrimonios más antiguos; Cecilia (de Perú) como misionera, y Enrique Coutinho (Portugal), como sacerdote misionero.

La mesa redonda contó además con intervención de algunos de nosotros para preguntar sobre el carisma, sobre el momento fundacional, sobre la primera misión a Perú de cinco misioneras desde Mallorca, y diversas anécdotas y recuerdos de la vida comunitaria, del trato con el fundador, Jaime Bonet, y de la frescura e ilusión de los primeros años de andadura de la Fraternidad.

Os transmito que disfrutamos de un día muy completo en el Señor, donde quedó de manifiesto que la Palabra y el Espíritu siguen tan vivos como el primer día, y que el gozo y la alegría de vivir y anunciar el evangelio por el mundo nos unen en este proyecto eclesial inacabado que empieza de nuevo en cada uno de nosotros cada día, tal y como Jaime Bonet lo vivió hace 53 años y lo ha vivido durante toda su vida.

 

53 años en la Palabra