Testimonio: Jornadas de Puertas Abiertas

 

testimonio jornadas de puertas abiertasFui buscando la sabiduría de Dios y encontré el amor de Padre, la acción del Espíritu y la cercanía de Jesús.

Un amigo me invito a las jornadas de puertas abiertas del diplomado, en el Instituto Teológico Verbum Dei en Loeches. En este momento de mi vida vi muy interesante completar mi formación cristiana. Durante una semana hice todos los preparativos para poder ir a las jornadas, pero por un imprevisto no puede ir, pero Dios me estaba preparando para entrar en su voluntad y llevar El, y no yo, este encuentro de amor. Al mes siguiente lo volvieron a hacer, y esperando en el Señor, emprendí el viaje. Cargada con la mochila de mi enfermedad (hepatitis autoinmune) y con mi realidad (divorciada después de 20 años de difícil matrimonio). Tengo cinco hijos que son mi fuerza para vivir. Y durante siete años había estado completamente apartada de la Iglesia.

Todo lo vivido este fin de semana vino a dar un vuelco a mi vida, en la primera clase ya pensé: este es mi sitio, aquí me quedo escuchando; porque vi que aquello para mí, no era solo una formación sino un encuentro con la sabiduría de Dios. Fueron horas intensas vividas desde el corazón y mis dudas sobre si sería capaz de seguir las clases se desvanecieron en el aire. La cercanía de los profesores y su saber hacer, no solo me llevaron a aprender sino que me abrieron los ojos para entender, aceptar y dar gracias por la maravillosa historia que Dios en su infinito amor ha hecho conmigo.

Cuando entré en la capilla y vi una frase escrita al lado de la Virgen que decía: "te esperaba".  Supe que eso era así, que siempre había estado ahí, esperando este momento, con los brazos abiertos de Madre.

Podría contar tantas cosas que viví, que sentí y que se me iluminaron, pero prefiero invitar a otros a que vayan porque Dios y la Virgen los están esperando.
Solo queda agradecer a todas las personas que hacen posible esta formación porque con su testimonio transmiten el Amor, la cercanía y la fuerza de Dios, porque no es lo mismo dar una clase que vivirla, gracias por todo.

Pilar