Testimonio: Vuelvo a casa

testimonio vuelvo a casaLa Pascua en Siete Aguas 2016, celebrada con un grupo numeroso de hermanos, ha provocado en mí una sensación sosegada de paz, "de vuelta a casa". Ha sido como como un "experimento" un "ensayo", " un microclima" de cómo ES la VIDA de VERDAD. He tenido la gran sensación de poder presentarme con mi verdadera IDENTIDAD: HIJO DE DIOS, HERMANO VUESTRO, sin tener miedo de ser tomado por loco. Me he sentido RELAJADO y en PAZ, pues no he tenido que mantener la tensión de presentar mis "fachadas", mis " méritos", mis "más" que tú, aunque ese más fuera, un más en negativo, (¡uf, he sufrido más que tú, tengo más miedos que tú...!)

He comprendido, otra vez, la generosidad desbordante de tu AMOR INCONDICIONAL, pues TÚ, PADRE, me has dicho que tú AMOR es para TODOS, los que estábamos allí y los que no, los que creen y los que no, los listos y los menos listos, ..., con especial predilección por los sencillos y los pobres. Me he sentido en CASA, con MI PADRE y MIS HERMANOS.

Y Ahora, vuelvo al mundo, donde ¿volveré a tener que colgarme los " méritos", del compararme, el merecer, tener más -aunque sea más pena-?, volver a hacer el esfuerzo (yugo pesado), extenúa re de mantener esas fachadas, esas " identificaciones" que en elfo dones que NO SOY? ¿Volveré a querer ser el protagonista hasta el agotamiento? O Padre, ¿te abriré el corazón, la razón, mi ser, ... ¿Y seré quien realmente soy? Quiero La Paz, la alegría, la visa de saber que yo y cada uno de los otros somos tus HIJOS y VIVIR EN TU CASA, en LIBERTAD.

Corro el riesgo de volver a la sociedad y volver a las mismas. Pero no. Jesús me ha invitado a PERMANECER en la casa del PADRE, a ser quien soy, dejando otros convencionalismos, todo tipo de competición personal, ... y a ACOGER CON SU AMOR AL HERMANO y A MÍ MISMO.

En el lavatorio de los pies, mi "yo" se revolvió, pues estoy más cerca de Pedro y de la madre de Santiago, ya que por el " miedo" quiero " ser alguien, ... Y Jesús va y me lava los pies y entiendo que solo puedo amar, de verdad, cuando estoy dispuesto "a no ser nadie".

Jesús